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Mostrando las entradas etiquetadas como Hoy Volví

De mi casa: diciembre de 1991 (y 9)

HOY VOLVÍ Cuando volví a casa la encontré tan tranquila y calmada que pensé, te confieso, que había muerto. No son muchos los años que pasé afuera. Fueron pocos los días que aquí estuve. A través de la ventana la calle tranquila, los árboles casi inmóviles apenas estremecidos por el viento. La casa del frente, llena de obreros en la mañana donde alguna vez mis hermanos jugaban con los vecinos. Aquí, todo está tranquilo. Los pisos son fríos, las paredes blancas, las puedo tocar digo yo. El mismo techo. En los armarios los viejos juguetes dañados y sucios que no he sacado porque no quiero más nostalgia y ya soy mayor. Mira: los libros empolvados y siempre en su lugar, yo los abría y leía cosas, pero ya nadie los usa. De vez en cuando oigo las voces queridas y acostumbradas, aunque mis hermanos ya no están aquí. Mi mamá y mi papá caminan aunque muchas veces no los oigo. Todo lo miré, todo lo toqué, lo sentí con mi piel, abrí cajones y ...

De mi casa: diciembre de 1991 (8 de 9)

CANTO QUE ENCONTRÉ EN UN CAJÓN Cuando estás solo en casa, puedes hacer tantas cosas... Entre ellas, aburrirte, y así, aburrido sin nada más que hacer, sentarte a escribir. Habrán muchos asuntos para la escritura, pero, cosa curiosa y quizás frecuente, cuando estás solo y tienes 21 años, quizás te creas poeta; además, como a útiles oficios que demandan mayores esfuerzos por lo normal les hacemos el quite, nos colocamos en la terrible labor de escritor. Papel, lápiz, el misterioso y aislado escritorio, y los resultados, tan esperados como lamentables: -NOCTURNO- La noche aletea los vagos y grisámbulos sonidos Consonánticos, aplausáticos, ruidáticos, Larga larguísima en agilísimo son Para escriturar el nocturno en frágil diapasón. La noche alargaba sus dedos fantástica, Silvática, greiftática, irritática, Larga larguérrima en bullérrimo gong Para ser del nocturno escupitaja imitación. Y la amada, ¡la amada! Flacuchenta, flatulenta, Lerda y lenta que se ...

De mi casa: diciembre 1991 (6 y 7, de 9)

CANTO A MIS PAPÁS Pedro Miguel y María Belén son dos nombres que a mí me parecen un sofá mullido que le invita a uno a descansar. Hormiguita y cucarrón de vez en cuando dejan adivinar en los pasos almidonados un jardín de bicicletas y pajaritos. Se asoman tras las paredes como niños traviesos buscando esos juguetes que ya se fueron. CANTO A MIS HERMANOS Como el tiempo es un caucho que estira y estira (pero no el caucho que teníamos en el colegio para tirar los papelitos con saliva) cuando llegas a la casa tienes que reconocer que no hay nadie durmiendo en las camas. En una dormía Pedro José con ese siempre de flaco y grandes ojos que un día sería la herencia de sus hijos. En la otra, Juan Fernando, irrascible en esos días, ahora gordo y bonachón con barba de conejo. En la cama grande, pintada de blanco como un barco de papel, Fabiola Inés dormía pensando en viajes y astros para después de muchos años seguir esperando los sueñ...

De mi casa: diciembre de 1991 (4 y 5, de 9)

CANTO A LA LLUVIA QUE A VECES CAE Cae la lluvia tras el cristal, y yo te extraño cada vez más... (El Palito Ortega) En el patio de mi casa hace calor. Pero cuando llueve se refresca tanto que parece que te tomaras un jugo de mango bien pero bien helado. Y como el patio está lleno de plantas (muchas, plantitas y plantotas, y un hobo ya muy viejo y orquideas que florecen en la noche) cuando cae la lluvia golpea y sacude las campanitas de savia que son roncas, pero muy dulces. Las baldosas cogen un color más fuerte, más vivo, y se parecen a las fotos que toma mi papá. CANTO A LOS GATOS Resulta que ya No hay gatos Pero una vez Siempre había Y parece que dejaron Su peluda presencia Ronroneando por ahí Unos eran blancos Otros amarillos, rayados Los hubo feroces y traviesos También mansos y sonsos Minina, Minino, Minín Ayatola, Negro, Gadafi Son algunos dulces que me acuerdo En las noches frías Se te echaban a los pies Cale...

De mi casa: diciembre 1991 (2 y 3, de 9)

CANTO AL HOBO DEL PATIO El tiempo pasa, nos vamos volviendo viejos, el amor no lo reflejo como ayer (Pablito Milanés) Te alzas, mi hobo querido, no en la mitad del patio como corresponde a tu dignidad, sino a un lado, como pidiendo perdón, como si fueras un viejo que no quiere molestar a nadie. Se te ve que has sido humilde y sincero desde que te sembraron siendo no más una ramita, y creciste generoso, viéndonos crecer, ofreciéndonos tus pepitas dulces y graciosas, dejando que mis hermanos se subieran en tus ramas y los gatos pasearan orondos y felices. Y hoy, calvo, miras de nuevo a la casa. Las gentes viejas, los muchachos otrora tan cansones, y no dices nada porque has visto. Habría que pedirte perdón por lo malos que fuimos quebrándote ramas, olvidándonos de ti. Fuiste siempre manso y callado, amigo fiel y sencillo. Así es, mi viejo hobo, así es como yo te canto, te miro y te celebro sabiéndote tan feliz en tu silencio. CA...

De mi casa: diciembre 1991 (1 de 9)

CANTO A LA CASA MÍA En memoria de Aquiles Nazoa. 1. Mi casa es un banano grande Que pelas poco a poco poniendo al aire su amarilla pulpa Y luego partes en rodajas sobre un platico Para cubrirlo de leche condensada y comértelo. Mi casa es una gaseosa fría Que destapas y te tomas frente al televisor Sin querer pensar en nada más. Mi casa son unos lindos libros Que abres y lees y te asombras de aquellas palabras Que bailan en la página y te hacen cosquillas en los pies. Mi casa es un sofá Donde te sientas a fumar (porque ya eres grande) Y miras el espiral del humo pensando que son tus amigos Que no han llegado (porque aún eres niño). 2. Mi casa son mis hermanos Que siempre peleaban y se sacaban la lengua Y hoy, tan decentes que son, Quisieran volver a expresar así el cariño. Mi casa es mi mamá, Pequeña hormiguita preocupada y trabajadora, De risa miel, per...