Ir al contenido principal

Regalo de Libro y Baldosa

Septiembre 3 de 2006: un regalo. 

Como lo dice el título, un libro (ya no me acuerdo cuál) y una baldosa muy bella que un día me encontré: color tierra, con delicados motivos florales. Ello, acompañado de unas sinceras palabras. Estas fueron:

En la tierra y el en fuego
se hicieron los caminos
con sus palabras,
para en ellas ser
tierra y fuego,
y grabar en la tierra
endurecida al fuego
el sol y el jardín,
el viento y la flor,
ahora de piedra y tierra
imaginada en el fuego.
Sol piedra.
Jardín piedra.
Viento piedra.
Rosa piedra.
Al sol y al viento
para la flor del jardín.
Y detrás, las palabras
que fueron sol y viento
y flor y jardín,
en la tierra del fuego
y de la piedra,
y fuego y piedraen la palabra.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una segunda oportunidad

(Son estos dos párrafos de un trabajo que escribo actualmente. Los elaboro sobre una mirada al libro de Marcelo Pakman, Texturas la imaginación ) Evoque el lector esta imagen literaria: algunos momentos después de la revelación que le proporcionó la clave definitiva para desentrañar la escritura de Melquiades, Aureliano Buendía sabría que en realidad era Aureliano Babilonia, el último descendiente de la estirpe. En la lectura de aquellos viejos manuscritos no sólo descifró la historia de sus orígenes, sino que “empezó a descifrar el instante que estaba viviendo, descifrándolo a medida que lo vivía, profetizándose a sí mismos en el acto de descifrar la última página de los pergaminos, como si estuviera viendo en un espejo hablado”. Su acto de descifrar se acompaña del “viento, tibio, incipiente, lleno de voces del pasado, del murmullo de geranios antiguos, de suspiros de desengaños anteriores a las nostalgias más tenaces”. Antes de llegar a los últimos versos y ya en medio del hurac...

De mi casa: diciembre 1991 (1 de 9)

CANTO A LA CASA MÍA En memoria de Aquiles Nazoa. 1. Mi casa es un banano grande Que pelas poco a poco poniendo al aire su amarilla pulpa Y luego partes en rodajas sobre un platico Para cubrirlo de leche condensada y comértelo. Mi casa es una gaseosa fría Que destapas y te tomas frente al televisor Sin querer pensar en nada más. Mi casa son unos lindos libros Que abres y lees y te asombras de aquellas palabras Que bailan en la página y te hacen cosquillas en los pies. Mi casa es un sofá Donde te sientas a fumar (porque ya eres grande) Y miras el espiral del humo pensando que son tus amigos Que no han llegado (porque aún eres niño). 2. Mi casa son mis hermanos Que siempre peleaban y se sacaban la lengua Y hoy, tan decentes que son, Quisieran volver a expresar así el cariño. Mi casa es mi mamá, Pequeña hormiguita preocupada y trabajadora, De risa miel, per...

Crónica de un Teólogo

Con vehemencia atrevida pero con sumo cuidado, el escriba levanta magníficos bloques. Poco a poco forja la sólida forma. Entre los intersticios se apelmazan los fragmentos para la eternidad. La ceniza volcánica proporciona firmeza a las junturas, componiendo la nueva substancia que rechazará lluvias, humedades, yerbajos. Días, semanas, años. Envejecido, el escriba admira su Obra, y muere. Un campesino le mira con indiferencia. Por sobre el cadáver postrado en la tierra oscura, adivina el titilar débil de las estrellas, el rumor del mundo y de los gusanos, y la lámpara encendida de una vieja choza donde le espera su mujer.