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Traspapelados: Cancioncillas (1987)


Vea usté: papeles del año 1987...

Cancioncilla del lápiz perdido.

Mi lápiz se ha perdido.
Mi lapicillo de madera
y carbón,
mi lapicillo de morena
y amor.
Tiemblan mis manos
en su ausencia,
mis manos pequeñitas
sin su presencia.
¡Ay, lapicillo!
¡Ay, alma mía, viuda
del dibujo que jamás sería!
Lápiz moreno,
grano centeno,
¿dónde estás, chicuelo,
pequeñín de vida?
Me preguntan por ti
y no sabré mentir.
Perdido estás, perdido,
en los pisos de mi ciudad;
confundido voy, confundido,
en los cielos de mi querer.
¡Ay, lapicillo de madera
y carbón!
¡Ay, lapicillo de morena
y amor!
Dibujos tristes y callados
en mi corazón.


Cancioncilla del hijo desgraciado.

Quiero, hijo,
doncellas y laureles,
y en una postal
dos lindos corceles.
            Madre, no quiero…
Quiero, hijo,
trovas y cantos,
como aquella
del cilantro.
            Madre, no quiero…
Quiero, hijo,
un besito más,
y duermas
luego en paz.
            Madre, no quiero…
¡Ay, mi hijo!
Triste soy,
madre infeliz…
¡me mato hoy!
            Madre…


Cancioncilla pequeña.

Cinco lápices
de morena.
Dos lunas:
una serena.


Cancioncilla del niño enamorao.

Niño está enamorado.
Su carita está triste.
Tiene dos amores
y está muy cansado.

Niño, tus amores
Son para mi.
Otras galletas
Ya las destruí.
Si me dejas
Peor para ti.

Niño está enamorado.
No sabe qué elegir.
Quiere a las dos
Y se revuelca desesperado.

Niño, mírame:
Heme aquí.
Sin mi eres
Un cielo gris
Si me dejas
Muerte acude a mi.

Niño está enamorado.
Niño está desesperado.
Tiene dos amores
Tiene dos dolores.


Cancioncilla de los ojos cerrados.

Cierra los ojillos,
cierra los ojillos;
la hora de dormir
ya llegó,
la luma esponjosa
ya salió; 
la noche silenciosa
de nuevo cubrió
la cama esponjosa
que el viento formó.


Cancioncilla del consuelo.

Duerme,
que ya se fue
y no volverá.
Duerme,
dios lo quiso,
él no sufrirá.
Duerme,
su presencia
siempre estará.
Duerme,
pero por favor
no llores más.


Cancioncilla de los pájaros.

La pájara y el pájaro
han cazado caracoles
y están maravillados
de sus hermosos colores.

La pájara y el pájaro
con apetito engullen
los lindos caracoles
que de colores bullen.

La pájara y el pájaro
bailan desde entonces
divirtiendo a los niños
cuando toman onces.

La pájara y el pájaro
de comer caracoles
un día murieron
indigestados de colores.

La pájara y el pájaro
hoy son esqueletos,
y los niños que rieron
son señores de respeto.

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