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EN TANTO LLEGA LA MUERTE: Vuelta de hoja sobre Un judío marginal, de John P. Meier (2)

2. Seis estructuras.
Lo escrito la semana pasada bien puede considerarse una subjetividad contenida en UJM (el acrónimo de Un Judío Marginal que aquí uso): el enunciador del discurso se presenta, en UJM, como aquel que hace una verdadera aproximación científica (porque es objetiva, expulsando su subjetividad) y lo más completa posible a su objeto de estudio, el Jesús histórico. Tal es la razón de fondo de tres imágenes (laguna, margen, cónclave) que el lector encuentra, y seguramente encontrará, en los actuales y futuros tomos de UJM.
Pero UJM contiene, además, estructuras, moldeadas desde aquella subjetividad contenida (y negada en el discurso de UJM). Si entendemos las estructuras como elementos reiterativos que conforman el sentido explícito del texto, seis son las que han sido fundamentales en la publicación de UJM, y que por su reiteración en los diferentes tomos, lo seguirán siendo en futuras publicaciones.
La primera estructura es la intención explícita de UJM: enfrentarse al problema investigativo denominado “Jesús histórico”. La función de esta estructura es inaugural: ad-intra, señala un problema que se asume desde fuentes y argumentos puramente históricos, con el recurso a la abstracción de la subjetividades; ad extra, sitúa el discurso respecto de las dos estructuras que siguen, la razón de la existencia del problema y por qué ha de ser tratado como se trata.
La segunda estructura es la razón del problema propuesto, que posee dos niveles. Uno, ad-intra del mundo erudito: no existen exposiciones sólidas, según Meier, sobre el Jesús histórico. Otro, ad-extra, hacia el mundo del creyente informado: la indagación por el Jesús histórico es relevante para una fe que trata de entender evitando reduccionismos domesticadores. Pero aquél nivel es el que se explicita, por su objetividad, en tanto éste permanece implícito, pues de ser explícito implicaría un reconocimiento de la subjetividad de la investigación. Función de esta estructura: poner en marcha el problema como problema.
La tercera estructura es la opción epistemológica realizada por Meier en UJM. En tanto reconstrucción erudita realizada con base en medios científicos provistos por la investigación histórica moderna, la cientificidad suya aspira a la objetividad, y ha de anular la subjetividad del investigador. Por esto, su obsesión por no imponer a los datos cuadrículas interpretativas –dice Meier–. ¿Función de esta estructura? Establecer una imparcialidad y una universalidad sobre el problema propuesto, su tratamiento, y sus resultados.
La cuarta estructura es el objeto mismo de la investigación: el Jesús histórico, esto es, el “que podemos recuperar, rescatar o reconstruir utilizando los medios científicos de la investigación histórica moderna” (UJM 1: 29). Esta definición apunta y se entiende desde las tres estructuras anteriores: por esto, la función de la cuarta estructura es acreditar la validez de aquellas primeras tres.
La quinta estructura trata de las fuentes desde las cuales se accede al objeto de la investigación. Las fuentes han de ser idóneas para buscar los datos que permitan acceder al objeto. Las que considera idóneas son, por un lado y en lo fundamental, los evangelios canónicos; respecto del material extracanónico, prima la extrema prudencia: no lo desconoce, pero lo reduce al máximo; por otro lado, y respecto del material testimonial no cristiano, se reduce a Josefo, y si acaso a Suetonio. La función de esta estructura es proporcionar la materia prima al circuncentro que representa la cuarta estructura, para que esta pueda cumplir su función de acreditar a las primeras tres; pero que esta quinta estructura pueda proporcionar materia prima, depende de haber decidido qué es lo que proviene o no de Jesús: es el asunto de la sexta estructura.
La sexta estructura es la metodología que permitirá tomar decisiones de historicidad sobre el material de las fuentes. Meier identifica esta metodología con la aplicación de los criterios de historicidad, en tanto reglas para el juicio y la decisión. Cinco son los criterios primarios, o fundamentales, desde los cuales desentraña las fuentes para así acceder al objeto de su investigación: criterio de dificultad, de discontinuidad, de testimonio múltiple, de coherencia, y de rechazo y ejecución. Respecto de su función, el uso de estos criterios (uso que se identifica como metodología), permite, por un lado, responder sobre qué material de las fuentes procede (presumiblemente) de Jesús; además, delimita al enunciador, al ser un apoyo para la búsqueda de objetividad; de otra manera, posibilita la veracidad de ciertos fragmentos de las fuentes y apoya la pretensión de objetividad de las primeras cuatro estructuras.
Así pues, ¿qué esperar de la próxima publicación de UJM? Dado que las estructuras descritas han sido recurrentes en los tomos hasta hoy publicados, es posible que el (los) próximo(s) tomo(s) de UJM contengan tales mismas estructuras en la caracterización básica que aquí he descrito. Hay que anotar que estas estructuras conforman (y conformarán) el contenido explícito de UJM que, en conjunto, son coherentes con la aspiración de objetividad del discurso; pero a su vez y a nivel implícito, buscan opacar la subjetividad del enunciador, sin lograrlo del todo: es una subjetividad que trasuda tras las tres imágenes reseñadas en la entrada pasada.

Pero existe otro asunto, al cual dedicaré las líneas de la próxima entrada. El punto de atención de comentaristas, críticos y lectores de UJM, suele estar enfocado sobre los criterios de historicidad que conforman lo que aquí he denominado sexta estructura. Estos criterios merecen una consideración aparte, pues en sí mismos, no son la metodología, aunque Meier así lo diga. Se trata de un enmascaramiento, que ha de tener alguna razón…

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