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De mi casa: diciembre de 1991 (4 y 5, de 9)

CANTO A LA LLUVIA QUE A VECES CAE Cae la lluvia tras el cristal, y yo te extraño cada vez más... (El Palito Ortega) En el patio de mi casa hace calor. Pero cuando llueve se refresca tanto que parece que te tomaras un jugo de mango bien pero bien helado. Y como el patio está lleno de plantas (muchas, plantitas y plantotas, y un hobo ya muy viejo y orquideas que florecen en la noche) cuando cae la lluvia golpea y sacude las campanitas de savia que son roncas, pero muy dulces. Las baldosas cogen un color más fuerte, más vivo, y se parecen a las fotos que toma mi papá. CANTO A LOS GATOS Resulta que ya No hay gatos Pero una vez Siempre había Y parece que dejaron Su peluda presencia Ronroneando por ahí Unos eran blancos Otros amarillos, rayados Los hubo feroces y traviesos También mansos y sonsos Minina, Minino, Minín Ayatola, Negro, Gadafi Son algunos dulces que me acuerdo En las noches frías Se te echaban a los pies Cale...

De mi casa: diciembre 1991 (2 y 3, de 9)

CANTO AL HOBO DEL PATIO El tiempo pasa, nos vamos volviendo viejos, el amor no lo reflejo como ayer (Pablito Milanés) Te alzas, mi hobo querido, no en la mitad del patio como corresponde a tu dignidad, sino a un lado, como pidiendo perdón, como si fueras un viejo que no quiere molestar a nadie. Se te ve que has sido humilde y sincero desde que te sembraron siendo no más una ramita, y creciste generoso, viéndonos crecer, ofreciéndonos tus pepitas dulces y graciosas, dejando que mis hermanos se subieran en tus ramas y los gatos pasearan orondos y felices. Y hoy, calvo, miras de nuevo a la casa. Las gentes viejas, los muchachos otrora tan cansones, y no dices nada porque has visto. Habría que pedirte perdón por lo malos que fuimos quebrándote ramas, olvidándonos de ti. Fuiste siempre manso y callado, amigo fiel y sencillo. Así es, mi viejo hobo, así es como yo te canto, te miro y te celebro sabiéndote tan feliz en tu silencio. CA...

De mi casa: diciembre 1991 (1 de 9)

CANTO A LA CASA MÍA En memoria de Aquiles Nazoa. 1. Mi casa es un banano grande Que pelas poco a poco poniendo al aire su amarilla pulpa Y luego partes en rodajas sobre un platico Para cubrirlo de leche condensada y comértelo. Mi casa es una gaseosa fría Que destapas y te tomas frente al televisor Sin querer pensar en nada más. Mi casa son unos lindos libros Que abres y lees y te asombras de aquellas palabras Que bailan en la página y te hacen cosquillas en los pies. Mi casa es un sofá Donde te sientas a fumar (porque ya eres grande) Y miras el espiral del humo pensando que son tus amigos Que no han llegado (porque aún eres niño). 2. Mi casa son mis hermanos Que siempre peleaban y se sacaban la lengua Y hoy, tan decentes que son, Quisieran volver a expresar así el cariño. Mi casa es mi mamá, Pequeña hormiguita preocupada y trabajadora, De risa miel, per...

Traspapelados: Trazos

-.- Qué deseo de abrazarte tan profundo me agobia, buscar el pálpito de la línea azul en tus ojos, y navegar mis falanges en ese viento tuyo que se viste de negro en torno a tu imagen. -.- Si miras entre la lluvia, nada verás. Columnas que esbozan un edificio, límites lejanos que simulan ventanas, evanescentes cortinas que esconden muebles silenciosos tenues tapetes ollas y tapaderas engañosas lágrimas pasos diluidos. Son indiferentes. Te han engañado al presentir tu inútil esfuerzo. -.- Las palabras aletean su sordo sentido. Indiferentes, invaden nuestra piel.

Traspapelados: Proposición XI

Dios, o la substancia que consta de infinitos atributos cada uno de los cuales expresa una esencia eterna e infinita, existe necesariamente. (Baruch de Spinoza) Aclaro a la audiencia, en primer lugar, que no soy poeta o filósofo. Con esto puedes dejar por sentado, estimado lector, qué ajenos nos encontramos aquí a las preocupaciones estéticas y/o del bien pensar. Buscas, ya lo sabemos, estremecerte, pero mira que no existe tal. Estás perdido, inválido, desvaído. Realizadas las aclaraciones respectivas, procedamos a la intención anunciada en el título. Dios, pobrecito, está cansado de tanto gritar, ronca la garganta y le duele la voz que eleva el hedor de sus pústulas lacerantes, su pulmonía le hace lento el andar de pies hinchados que no encuentran a nadie en el camino, tan sólo el polvo rojo que le hincha sus ojos purulentos, enceguecido de niguas que batallaron triunfantes desde sus testículos y sus orejas, (te comento, aquí entre nosotros (n...

Traspapelados: Año 1991

-.- Mujer, el mundo está amueblado con tus ojos , canta Huidobro, amor mío, 2115 personas muertas, 957 desaparecidas , grita el informe Rettig, amor mío. Y allá al Sur, también amor, los muertos y desaparecidos oscurecen tus muebles, y tú gritas, amor, arriesgándote a vivir para siempre y sólo en mis pupilas, amor. También has leídos a los clásicos con tu sangre, amor: Non minus hic peccat qui censum condit agro Quam qui doctrinan claudit in ore suam .* (*No peca menos quien guarda su semilla, que quien en la boca esconde lo que sabe) -.- todo está solo el mundo está solo la ciudad las calles las esquinas los pisos los muebles los libros cada espacio ocupado alguna vez está solo. No te has ido, no . las aceras no tienen ruido las vitrinas opacas no reflejan el paso de nadie ya sin nombre cada avenida ardiendo su asfalto ya sin motivo. No te has ido, no . la alfombra ya no rumora ni go...

Traspapelados: Cosas breves

-.- De ti todo pertenece en el instante en el que el cielo se ensancha. De ti cada rincón aéreo del ave que a mis ojos escapa. De ti el aire que breve gira en la rosa y el viento cálido con su rumor. De ti el vientre que alguna vez piedra, acre y madera fue. De ti la hora del abandono y del luto, de la quema y la guerra. De ti el murmullo exacto del dolor y el jadeo de la ceniza. De ti la letanía interminable al pie de la tumba vacía. De ti el amanecer oscuro, pero amanecer al fin y al cabo, para ese aleteo del vientre en el cielo, del cielo en el ave, del ave en la rosa, de la rosa en el viento.… -.- Un hombre escribe en el papel. Inflige una herida. Hiende el universo. El perro sigue ladrando. -.- La mirada al sol con un grito. La sombra calla -.- Un pájaro podrido vuela hasta la huella del niño. -.- Un sueño amplio penetra las orillas del párpado. Su quilla no se detiene: descifra el nuevo mar donde lo nocturno se descono...