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Crónica del cuarto de la Reina

La reina atraviesa el umbral y, yendo por un pasaje secreto, se introduce en el pequeño armario de la abuela. A través de la rendija de la cerradura vislumbra a quienes se encuentran en su cuarto, esperándola, cada uno con un ansia diferente: el gato negro, el leopardo, el mago malvado, y tu hermano el príncipe enano. El leopardo tiene pose de ataque, fauces abiertas y pupilas dilatadas, aún indeciso sobre cuál de los tres abalanzarse. El mago murmura –sabes que se dirige a ti– que ya puedes tomar venganza sobre tu hermano y el gato. Sientes palpitar la tragedia, pero te sabes protegida por las puertas del armario. El leopardo se mueve, y se levanta sobre sus patas traseras, frente al gato. Es una exageración: el gato no ha pedido, no merece, tal venganza. Entreabres la puerta del armario y llamas quedamente al gato; éste huye y se refugia contigo. El leopardo se transforma en puma, y frustrado, ataca a tu hermano. El uno huye, el otro persigue. De pronto, la puerta del armario s...

Crónica de un Museo

Primera galería: La lluvia es negra, y cae sobre un inmenso estercolero. Se han alborotado miríadas de caballitos del diablo que mugen al sobrevolar el ojo abandonado en mitad del basural y cuyo iris se extiende hasta la frontera del mundo. Hilando sus bordes, el dios marchito ha tejido un túnel de amapolas marchitas que marcan el compás de colmillos de elefantes, patas de águilas huérfanas y dos o tres ecuaciones que ayudan a trasparentar la atmósfera. Como de repente, una anguila de piedra asoma, se infla, estalla, y sus restos se deslíen formando pequeñísimos falos que se arrastran, obvios gusanos grises sobre el fango, hasta las mejillas del andrógino que yace al fondo de la cueva fronteriza al cementerio y a la cabina telefónica. En torno, aquí y allá, tratos y maltratos que se pretenden eternos, todos ellos como en fuente alzándose en verde color, gestándose como canoa una vez, otra como rinoceronte, otra como palanca de tractor, y siempre con la intención de hacer cosquillas...

Crónica de Fantasmas

Un fantasma recorre la historia: el fantasma del otro como enemigo, terrorista, ladrón, vago, mendigo, de ese otro que no somos pero que tanto ansiamos definir sin definir, para que sea eterno rostro de la eterna persecución que nos hace eternamente puros. Es la historia vieja y siempre nueva, donde se narra en palabras o imágenes plásticas la unión en torno al tercero maldito, unión que disimula todas nuestras violencias internas. El país volvió a recordar, durante un jueves del mes de Julio, tales formas de entender la existencia. Gárgolas pétreas se reunieron en un prestigioso club para, de nuevo y desde siempre, refundar la patria sobre la idea tan elemental y tan efectiva de la persecución y el señalamiento. Tal fue la anécdota emergente, pero junto a ella, tantas subterráneas, cotidianas, cíclicas. Una de estas anécdotas ocurrió 18 años atrás, en uno de los barrios de alguna mediana ciudad del país. Originalmente de clase media-alta, el barrio ha devenido en barrio traqu...

Crónica de José Ó

José Ó fue criado bajo la tutela de férreos principios religiosos y morales. Primero su entorno familiar inmediato, expresado en un padre pétreo y ciego, y una madre vigilante y siempre presente aún en sus ausencias, y luego, como amorosa extensión, las instituciones educativas, sociales y (sobre todo) políticas. Censura y control, vertical posición y estricta tutela, fuste en mano y corazón, fueron la forja de su carácter. Una herencia inapelable la marca de su destino. Como evidencia corporal visible, un andar rígido y recto, palabras precisas y medidas y sin desperdicio, y una cuenca vacía producto de un merecido castigo en su infancia. Hubiera muerto con la honra en alto, pero a sus sesenta años y cinco meses, se atrevió a mirar aquello que jamás debió mirar. Su ojo aleteó -nadie supo por qué- hacia dentro , y allí su sombra y su cobre reventaron en una florescencia maligna. Quienes acudieron a los gritos de lujuria y terror que tras las paredes de la noble casa clamaban, se v...

Crónica de la locura y curación de Manuel

Los primeros en percatarse fueron los familiares. Poco después, los especialistas locales –el cura, el alcalde, el comerciante, en fin, la gente de bien de aquel pueblo– refrendaron el temor y la vergüenza. La aseveración definitiva fue imposible de evadir: Manuel iba por mal camino. Desde el principio fue clara la sintomatología: tendencia a la molicie y a la ensoñación que le apartaba de las cacerías de mendigos y putas. La temprana edad lo excusaba y evitaba la alarma: timidez, consentimiento, una viruela mal cuidada. Con el tiempo, el diagnóstico se hizo inexcusable: por completo notorias sus dudas frente a lo indudable, su soterrado renegar de las grandes causas, su falta de espíritu en las misiones patrióticas o divinas. Nada de esto dejó indiferente a la Gran Familia. Los mecanismos vinculares iniciaron su marcha, aplicándose amorosamente sobre Manuel. Palmada, cimbronazo, amenaza, insinuación. Todo se intentó para modelar el carácter, pero no era posible. Una necedad o un...

Traspapelados: El lugar donde no desembarcaremos jamás

La entrada fue creada en un antiguo blog, hoy extinto, de geocities. Dos fechas en ella: Marzo 27 de 2007, y Julio 30 de 2001. El motivo: cumpleaños, secuestro en Colombia, y Peter Pan. (1) Marzo 27/2007. Ayer cumplí 37 años. Es un nuevo desembarco y, en cada desembarco, algo se va quedando definitivamente atrás. De esto me acordé en vísperas de mi cumpleaños cuando, por fin después de una larga espera, tomé en mis manos aquel viejo libro de J.M. Barrie,   Peter Pan , aquella buena literatura que no se edulcoloraba para infantes desabridos. “También   nosotros hemos estado allí: aún podemos oír el ruido del oleaje, aunque ya no desembarcaremos jamás”, escribe, refiriéndose a la tierra del Nunca Jamás. Hermosa metáfora, cargada también de todas nuestras profundas taras culturales. La tierra de Peter Pan es una tierra masculina, posiblemente de la infancia inglesa, donde la pequeña Wendy es una damita educada que se anima a visitar la isla en cuanto Peter le vislumbra la...

Palabras de María

Original de 2004. Otro ejercicio etnográfico, basado en visitas y entrevistas con pobladores del Magdalena Medio -Sur de Bolívar- entre el año 2003 y 2004. PALABRAS DE MARÍA [Se abre el telón] La escena se desarrolla en una muy humilde casa, de tablas y bahareque y piso de tierra, desde donde se alcanza a divisar el Río Magdalena. En el interior de la casa, dos taburetes, una cama metálica, tres cajas de madera que guardan una poquita ropa, algunos cuadernos, fotos viejas, tres revistas (una Cosmopolitan, una Selecciones del Reader Digest, y una de TVCable), una biblia y chucherías varias; dos morrales cuelgan de sendos clavos herrumbosos; en un costado, adentro, una repisa de madera sobre la que descansa, enmarcado, un retrato avejentado de la Virgen del Carmen, con sus esquinas quemadas y el vidrio rajado; le rodea algunas flores silvestres, una estampita de San Martín de Loba y otra de la Virgen de la Original, y un velón rojo, ya consumido a la mitad; detrás del retra...