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Teoría del Fetichismo

Hay una vieja y estúpida broma que, de tanto repetirla durante siglos y milenios, ha perdido su gracia y su evidente estupidez. En muy diversas variantes a lo largo de la historia, ella dice, en lo básico, que una obra de la mano humana adquiere vida propia.

Los más, aplaudirán entusiasmados. Los más cautos se sorprenden, pero saben que esa obra es una apariencia de vida, a cuyo interior subyacen preciosos mecanismos que le permiten moverse cual ser humano. Los más desconfiados saben, además, con qué facilidad esa apariencia será tomada pronto por vida verdadera. Los más críticos no se contentarán con la sorpresa ni la desconfianza, sino que saldrán a las calles, agitados, a denunciar cómo ese entusiasmo por la apariencia ha ocultado que esa obra se hace ahora La Vida, devorando a sus creadores, a sus entusiastas, a los cautos y a los desconfiados e, incluso, a estos mismos críticos.

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