Ir al contenido principal

De mi casa: diciembre 1991 (1 de 9)

CANTO A LA CASA MÍA
En memoria de Aquiles Nazoa.
1.
Mi casa es un banano grande
Que pelas poco a poco poniendo al aire su amarilla pulpa
Y luego partes en rodajas sobre un platico
Para cubrirlo de leche condensada y comértelo.
Mi casa es una gaseosa fría
Que destapas y te tomas frente al televisor
Sin querer pensar en nada más.
Mi casa son unos lindos libros
Que abres y lees y te asombras de aquellas palabras
Que bailan en la página y te hacen cosquillas en los pies.
Mi casa es un sofá
Donde te sientas a fumar (porque ya eres grande)
Y miras el espiral del humo pensando que son tus amigos
Que no han llegado (porque aún eres niño).

2.
Mi casa son mis hermanos
Que siempre peleaban y se sacaban la lengua
Y hoy, tan decentes que son,
Quisieran volver a expresar así el cariño.
Mi casa es mi mamá,
Pequeña hormiguita preocupada y trabajadora,
De risa miel, pero también brava,
Que cuando se cansa cierra los ojos y parece feliz.
Mi casa es mi papá,
Que tiene una barriga chistosita
Y la voz bromista, gruesa y jugetona,
Aunque a veces se pone realmente serio.

3.
Mi casa huele a matas (al lado hay un vivero)
Y es como alegre a veces,
Otras parece tan triste, o tan seria.
No sé.
Mi casa es una personita
Que no acabo de conocer.

Comentarios

Sara ha dicho que…
Este escrito me gusta mucho!!! Es de tu autoría?
Anónimo ha dicho que…
Esta lindo amorcito

Entradas populares de este blog

Jesús, cuerpo sin órganos (2)

El pasado 30 de enero me detuve a comentar el prólogo e introducción de la obra del autor mexicano.Retomo, para referirme a su primer capítulo. Fuente: Villalobos Mendoza, Manuel. Jesús, cuerpo sin órganos en el evangelio de Marcos . Madrid: Editorial Trotta, 2024. Capítulo 1: La familia queer de Jesús (Mc 3, 20-35; 6, 1-6) [pp.31-60] Como entrada, realizo un breve recorrido sobre la exposición del capítulo . Éste se motiva desde una afirmación de Joel Marcus en su exégesis sobre el evangelio de Marcos, a propósito de la dureza con la que se trata a la familia de Jesús y la pregunta de la razón para ello. En continuidad con esta inquietud, Villalobos propone analizar “la actitud negativa de Jesús para con su familia”, e indica que, “en cuanto CsO, derriba [o transtorna] dos de las instituciones sagradas del mundo bíblico: el sistema religioso opresor (…) y su propia familia patriarcal”, y genera “nuevas alianzas y ensamblajes de cara a la nueva casa/familia/parentesco de Jesús” [JcO ...

EN TANTO LLEGA LA MUERTE: Vuelta de hoja sobre Un judío marginal, de John P. Meier (2)

2. Seis estructuras. Lo escrito la semana pasada bien puede considerarse una subjetividad contenida en UJM (el acrónimo de Un Judío Marginal que aquí uso): el enunciador del discurso se presenta, en UJM, como aquel que hace una verdadera aproximación científica (porque es objetiva, expulsando su subjetividad) y lo más completa posible a su objeto de estudio, el Jesús histórico. Tal es la razón de fondo de tres imágenes (laguna, margen, cónclave) que el lector encuentra, y seguramente encontrará, en los actuales y futuros tomos de UJM. Pero UJM contiene, además, estructuras , moldeadas desde aquella subjetividad contenida (y negada en el discurso de UJM). Si entendemos las estructuras como elementos reiterativos que conforman el sentido explícito del texto, seis son las que han sido fundamentales en la publicación de UJM, y que por su reiteración en los diferentes tomos, lo seguirán siendo en futuras publicaciones. La primera estructura es la intención explícita de UJM: enf...

Un apunte, pensando en Medellín del Ariari

Estiró la mano. Ella sola buceó entre la espesura del calor y, al acercarse al vaso, el vaho del hielo le alcanzó a producir un pequeño escozor. En ese instante de pocos centímetros, antes de posarse sobre la superficie del vidrio, evocó un pasado imaginado en el que caminaba por una playa, sola, con un vestido ligero que le permitía sentir con fuerza el frío de la brisa que barría la superficie. El recuerdo se esfumó. Frente a sus ojos y hacia sus labios, ahora, se acercaba el vidrio modelado conteniendo el agua con hielo. Un frescor quedaba iniciado en su mano derecha, como queriendo reptar por su brazo, y empezaba a deslizarse por entre sus labios. Desde el centro que conformaba el cristal, y más allá de él, se desplegaba la apremiante aridez, de la cual todo parecía querer testificar: el vestido de flores tristes que envolvía su piel; la mecedora oxidada sobre la cual reposaba; la tierra seca pero aún con matojos de hierba triste; los límites de las callejuelas alguna vez traz...