Ir al contenido principal

Crónica del canto del gallo


Como siempre, y por lo menos hasta el día en el que Dios decidiera dar al traste con este mundo, previo al alba llegaría el momento en que el gallo cantara. Pedro no ignoraba esa desde siempre rutina, anunciadora de las horas que empiezan a deslizarse cuando el hálito vital vuelve de sus extraños viajes nocturnos. Pero era una rutina, un ahí indiferente, como la piedra con la que tropiezas cada mañana al levantarte, y que con toda tranquilidad puedes ignorar. Su maestro, sin embargo, le sonsacó esa tranquilidad. Días atrás lo provocó: “Antes que cante el gallo”, le había dicho, “me negarás”.
Ahora estaba al amparo del fuego protegiéndose de las sombres y el frío, en el patio de la fortaleza; trataba de pasar desapercibido entre soldados, mercaderes de alimentos para noctámbulos, siervos, prostitutas para las urgencias nocturnas de la soldadesca. Adentro, su maestro pasaba por muy malos momentos. Dos veces ya, la primera con discreción y la segunda con vehemencia, había negado conocerle. Al otro lado del fuego, una mujer le miraba con insistencia, y murmuraba con su vecina. Pedro trataba de encogerse y desaparecer en ese imperceptible límite de claridad y oscuridad, aunque sabía que era inútil: invencible, se acercaba la hora del gallo.
Extraña alternativa la de Pedro: sin tenerla, la obtuvo. Por el resto de su vida, cada mañana de su existencia, aquel canto del gallo será su piedra de tropiezo, su escándalo personal, el aviso de su sombra que ni el día más soleado borrará jamás de la faz de la tierra. Por el resto de los siglos venideros, los herederos de Pedro querrán siempre otorgarle la paz a Pedro: harán todo lo posible por callar al gallo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una segunda oportunidad

(Son estos dos párrafos de un trabajo que escribo actualmente. Los elaboro sobre una mirada al libro de Marcelo Pakman, Texturas la imaginación ) Evoque el lector esta imagen literaria: algunos momentos después de la revelación que le proporcionó la clave definitiva para desentrañar la escritura de Melquiades, Aureliano Buendía sabría que en realidad era Aureliano Babilonia, el último descendiente de la estirpe. En la lectura de aquellos viejos manuscritos no sólo descifró la historia de sus orígenes, sino que “empezó a descifrar el instante que estaba viviendo, descifrándolo a medida que lo vivía, profetizándose a sí mismos en el acto de descifrar la última página de los pergaminos, como si estuviera viendo en un espejo hablado”. Su acto de descifrar se acompaña del “viento, tibio, incipiente, lleno de voces del pasado, del murmullo de geranios antiguos, de suspiros de desengaños anteriores a las nostalgias más tenaces”. Antes de llegar a los últimos versos y ya en medio del hurac...

De mi casa: diciembre 1991 (1 de 9)

CANTO A LA CASA MÍA En memoria de Aquiles Nazoa. 1. Mi casa es un banano grande Que pelas poco a poco poniendo al aire su amarilla pulpa Y luego partes en rodajas sobre un platico Para cubrirlo de leche condensada y comértelo. Mi casa es una gaseosa fría Que destapas y te tomas frente al televisor Sin querer pensar en nada más. Mi casa son unos lindos libros Que abres y lees y te asombras de aquellas palabras Que bailan en la página y te hacen cosquillas en los pies. Mi casa es un sofá Donde te sientas a fumar (porque ya eres grande) Y miras el espiral del humo pensando que son tus amigos Que no han llegado (porque aún eres niño). 2. Mi casa son mis hermanos Que siempre peleaban y se sacaban la lengua Y hoy, tan decentes que son, Quisieran volver a expresar así el cariño. Mi casa es mi mamá, Pequeña hormiguita preocupada y trabajadora, De risa miel, per...

EN TANTO LLEGA LA MUERTE: Vuelta de hoja sobre Un judío marginal, de John P. Meier (2)

2. Seis estructuras. Lo escrito la semana pasada bien puede considerarse una subjetividad contenida en UJM (el acrónimo de Un Judío Marginal que aquí uso): el enunciador del discurso se presenta, en UJM, como aquel que hace una verdadera aproximación científica (porque es objetiva, expulsando su subjetividad) y lo más completa posible a su objeto de estudio, el Jesús histórico. Tal es la razón de fondo de tres imágenes (laguna, margen, cónclave) que el lector encuentra, y seguramente encontrará, en los actuales y futuros tomos de UJM. Pero UJM contiene, además, estructuras , moldeadas desde aquella subjetividad contenida (y negada en el discurso de UJM). Si entendemos las estructuras como elementos reiterativos que conforman el sentido explícito del texto, seis son las que han sido fundamentales en la publicación de UJM, y que por su reiteración en los diferentes tomos, lo seguirán siendo en futuras publicaciones. La primera estructura es la intención explícita de UJM: enf...