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Del Cuaderno Morado (2)

*El espejo baila en una espiral. Esta se adjetiva: atroz. Su colodión es un pedrusco que muge, como imagen de una llamarada en exilio. Un toma-corriente emite energía psíquica y su grifo vuela hacia el dónde.

*Que se quiebre o no el cristal depende tan sólo de la hoja de afeitar que se deslice desde el rumor de carreteras de la ciudad más próxima.

*El ojo estira su languidez hasta el cerro. La carcasa aguanta los eróticos embates de la langosta.

*En la fatídica paloma muere, sorda, la parábola.

*Investido de flautas, avanza.

*En torno del costillar descienden las hormigas de rojos cantos.

*Es ligera la lluvia que se compenetra en el esfero próximo a morir.

*Palmas de Corinto mecen las jugosas y cúbicas frutas. Ellas quieren poseer los ropajes prometidos por el Rey, antes de la llegada del arrepentido.

*Ester hace de su vida el imaginado fundillo del resto del té.

*¿Qué pájaro desnudará al jardinero y le dirá que su noche es también jardín?

*¿Qué lágrima se emperezó en el codo del río?

*¿Qué paloma de piedra invadió las fronteras del sueño?

*Medusa mira, exuberante y en pleno delirio de su belleza hipnótica, esperando que el rumor sea por fin vencido. El héroe no se atreve a mirarla a los ojos: se fía del reflejo monstruoso de su escudo. 

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