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Copy-Paste: Casa de Citas

Al igual que la vez pasada, los textos los reproduzco de El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, de Oliver Sacks (Anagrama 2002). Los títulos los pongo yo, arbitrariamente.


Visión:
Porque no pensamos nunca, en principio, que una visión pueda ser cosa «médica»; y si se localiza o sospecha una base orgánica, se puede considerar que ésta «devalúa» la visión (aunque, claro está, no es así: los valores, las valoraciones, no tienen nada que ver con la etiología).
(…) Esto no merma en modo alguno su trascendencia psicológica o espiritual. Si Dios, o el orden eterno, se reveló a Dostoievski en los ataques de que fue víctima, ¿por qué no habrían de servir otras condiciones orgánicas como «puertas de acceso» al más allá o a lo desconocido?

Infancia:
Esther Salaman, en su hermoso libro sobre «recuerdos involuntarios» (A Collection of Moments, 1970), habla de la necesidad de preservar, o recuperar «los sagrados y preciosos recuerdos de infancia», de lo empobrecida y desarraigada que resulta la vida sin ellos. Habla del gozo profundo, del sentido de la realidad, que puede aportar la recuperación de estos recuerdos, y expone abundantes y maravillosas citas autobiográficas, sobre todo de Dostoievski y de Proust. Todos somos «exiliados de nuestro pasado», escribe y como tales necesitamos recuperarlo.

Perfume:
Sueño vivido una noche, soñó que era un perro, en un mundo increíblemente rico y significativo en olores. («El olor feliz del agua… el recio olor de la piedra.») Al despertar, se encontró precisamente en un mundo así. «Como si hubiese sido hasta entonces totalmente ciego a los colores y me encontrase de pronto en un mundo lleno de color.» De hecho tuvo una potenciación de la visión cromática («era capaz de diferenciar docenas de marrones donde antes habría visto sólo marrón. Mis libros forrados de piel, que parecían similares antes, tenían ahora todos ellos matices completamente diferentes y diferenciables»). Y una potenciación espectacular de la percepción visual eidética y de la memoria («antes no podía dibujar nunca, no podía "ver" cosas en el pensamiento, pero de pronto era como si tuviera en la mente una cámara lúcida: Lo "veía" todo, como proyectado sobre el papel, y me limitaba a dibujar los perfiles que "veía". De pronto podía hacer los dibujos anatómicos más precisos»). Pero lo que realmente transformó su mundo fue la exaltación del olfato: «Yo había soñado que era un perro (fue un sueño olfativo) y despertaba y me hallaba en un mundo infinitamente fragante… un mundo en el que todas las demás sensaciones, aunque estuviesen potenciadas, palidecían frente al olfato». Y con todo esto le sobrevino una especie de emoción trémula y anhelante y una nostalgia extraña como de un mundo perdido, medio olvidado y medio recordado.

Tejer:
Yo soy como una especie de alfombra viva. Necesito una pauta, un dibujo, como el que hay en esa alfombra. Me derrumbo, me descompongo, si no hay un dibujo.

Institución (paradoja institucional)
Los hospitales, los hospitales del Estado, suelen considerarse «instituciones totales» en el sentido de Ervin Goffman, orientadas principalmente a la degradación de los pacientes. No hay duda de que es así, y en una escala enorme. Pero pueden ser también «asilos» en el mejor sentido del término, un sentido que quizás Goffman apenas tuvo en cuenta: lugares que proporcionen refugio al alma atribulada y a la deriva, que le proporcionen justamente esa mezcla de orden y libertad que tanto necesita.

Multiverso:
Lo abstracto, lo categórico, no tiene el menor interés para el autista, para el que lo concreto, lo particular, lo singular, lo es todo. No hay la menor duda de que es así, sea por una cuestión de capacidad o de disposición. El autista, que carece del sentido de lo general, o de disposición para apreciarlo, parece estructurar su visión del mundo exclusivamente a base de detalles particulares. Viven así no en un universo sino en lo que William James llamaba un «multiverso» de detalles innumerables, precisos y apasionadamente intensos. Se trata de una mentalidad situada en el extremo opuesto de la generalizadora, la científica, pero que es a pesar de ello «real», igualmente real, de un modo completamente distinto. Esta mentalidad la imaginó Borges en su relato «Funes el memorioso» (lo mismo que Luria en su Mnemotécnico)

Conectado
¿El ser una isla, el estar separado, es inevitablemente una muerte? Puede ser una muerte, pero no inevitablemente. Porque aunque se hayan perdido las conexiones «horizontales» con los demás, con la sociedad y la cultura, puede haber aún conexiones «verticales» intensificadas y vitales, conexiones directas con la naturaleza, con la realidad, sin influencias, sin intermediarios, inasequibles para cualquier otro. 

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