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Copy-Paste: La primera navidad

La cita se toma del libro de Marcus J. Borg y John D. CrossanLa primera Navidad: Lo que los evangelios enseñan realmente acerca del nacimiento de Jesús (Editorial Verbo Divino, Estella-Navarra, España 2009), pp. 77-79

LA PRIMERA NAVIDAD

¿Qué piensas que les sucedió a los pequeños pueblos colindantes cuando las legiones atacaron a sangre y fuego esa ciudad situada en sus inmediaciones? ¿Qué piensas que le sucedió a Nazaret, una minúscula aldea situada a unos seis kilómetros, a una hora y media a pie, sobre la cresta montañosa de Nazaret y al otro lado del fondo del valle de Beth Netofa?

Josefo no da ninguna descripción detallada de lo que suce¬dió alrededor de Séforis en el año 4 a.e.c., pero podemos aplicar a Nazaret lo que ocurrió cuando las legiones sirias, bajo el mando de Vespasiano, marcharon hacia el sur contra la siguiente rebelión, en los años 67-68 e.c. En Gerasa, o Jerash, situada al otro lado del Jordán respecto a Séforis, Lucio Anneo "pasó a espada a mil de los jóvenes que no habían escapado, hizo prisioneras a mujeres y niños, dio licencia a sus soldados para saquear las propiedades y luego prendió fuego a las casas y avanzó contra los pueblos circundantes. Los sanos huyeron, los débiles perecieron, y todo cuanto quedó fue entregado a las llamas" (4.488-489).

En el caso de Nazaret en el año 4 a.e.c., o hubo una huida temporal a escondites que los campesinos de la zona conocían bien, o sus varones fueron asesinados, sus mujeres violadas y sus hijos esclavizados. Si escaparon, lo poco que tenían habría desaparecido cuando regresaran, porque, como dijo otro rebelde, cuando nada tenías, los romanos te quitaban incluso eso: "Crean un desierto y lo llaman paz".

Jesús creció en Nazaret después del año 4 a.e.c., esto es lo que afirmamos. El acontecimiento más importante en la vida de su pueblo fue el día que vinieron los romanos. Mientras fue creciendo hasta la mayoría de edad lucana a los doce años, no pudo dejar de oír hablar una y otra vez acerca del día de los romanos -quién había escapado y quién no, quién había vivido y quién había muerto-. Los romanos no eran unos seres mitológicos distantes, sino unos soldados que habían devastado el vecindario de Nazaret en torno al tiempo del nacimiento de Jesús. Lo que pudo llevar consigo su mayoría de edad real lo imaginamos, pegados lo más posible a la historia, de la manera siguiente:

Un día, cuando Jesús era lo suficientemente mayor, María le llevó a lo alto de la cresta montañosa de Nazaret. Era primavera, la brisa había despejado el aire y las flores silvestres estaban ya por todas partes. Al otro lado del valle, Séforis resplandecía blanca sobre su verde colina. "Sabíamos que venían -dijo María-, pero tu padre no había vuelto a casa. De manera que seguimos esperando cuando los demás ya se habían ido. Entonces oímos el ruido, y la tierra tembló un poco. Nosotros también, pero tu padre todavía no había llegado a casa. Final¬mente vimos el polvo y tuvimos que huir, pero tu padre nunca volvió a casa. Te he traído hoy aquí arriba para que recuerdes siempre el día en el que le perdimos a él y en el que perdimos el resto de las pocas cosas que teníamos. Vivimos, sí, pero con estos interrogantes: ¿por qué Dios no defendió a quienes defendíamos a Dios? ¿Dónde estaba Dios el día que vinieron los romanos?".

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