Ir al contenido principal

Dos apuntes

Pronóstico
I
como nunca que llueve
el sol sobre el agua como nunca
el seco vapor que sacude
como nunca los hilos del agua
II
en espejo incendia la nube
aquello que no quiere que arda
hasta marchitar los fuegos
que su ánimo enciende

Teología
Dios es una construcción social elaborada, bien sea desde prácticas hegemónicas o no-hegemónicas, o bien desde prácticas contra-hegemónicas. Aquéllas hegemónicas o no-hegemónicas ignoran que son un constructo, esconden su fundamento; éstas contra-hegemónicas barruntan que lo son, por muy diversos caminos. Sólo desde éstas como un aquí –lugar epistemológico y constituyente de la existencia– se origina su posibilidad de decir que Dios es pobre, excluido, mujer y hombre en sus diversas/difusas y fronterizas identidades, sub-alterno, marica, loco…, en suma, Otro (y Otro jamás de manera absoluta, sino siempre de manera utópica). Sólo desde tal aquí es posible decir que es-siendo: una ontología que se des-ontologiza de manera constante, una historia que se historiza con radicalidad en la medida que derrumba su propia historización inevitable, un monoteísmo que se ahonda a la par de su configuración politeísta.
Si la fe en dios quiere ser relevante (en el sentido de una defensa de la múltiple y variada dignidad humana como existencia en resistencia a las diversas prácticas hegemónicas y no-hegemónicas) en este siglo XXI, ha de asumir tal frágil y fronteriza gramática.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Razones

Porque cada pájaro estaba embozado bajo un violento azul, intolerable para mis ojos criados en sótanos. Porque allí encontré, en los primeros años, los eternos manuscritos que machacaban, como si fueran fruta exquisita, a los imbéciles y sus minutos. Porque fueron sus expectoraciones las que arrojaron contra los cristales pedazos de pleura para saludar a los viandantes, decorando con alcantarillas las escaleras que subían a sus escritorios. Porque en los pezones de cada uno colgaron llaves de cárceles con sonajeros embadurnados de la roja leche de las salamandras. Porque tras su huella cayó un fuego, que se extinguió en la carpeta del burócrata. Porque empozó el maíz en el nudo de algún abismo, que ni siquiera tuvo el privilegio de ser el último. Porque aún así alargó la sombra, con necedad y paso cojitranco, como mendigando las merecidas miserias. Porque picoteó, de la sequía a la ceguera, atrayendo la atención de la indiferente estrella. Porque alzó orgullosa sus intestinos, atizand...

EN TANTO LLEGA LA MUERTE: Vuelta de hoja sobre Un judío marginal, de John P. Meier (2)

2. Seis estructuras. Lo escrito la semana pasada bien puede considerarse una subjetividad contenida en UJM (el acrónimo de Un Judío Marginal que aquí uso): el enunciador del discurso se presenta, en UJM, como aquel que hace una verdadera aproximación científica (porque es objetiva, expulsando su subjetividad) y lo más completa posible a su objeto de estudio, el Jesús histórico. Tal es la razón de fondo de tres imágenes (laguna, margen, cónclave) que el lector encuentra, y seguramente encontrará, en los actuales y futuros tomos de UJM. Pero UJM contiene, además, estructuras , moldeadas desde aquella subjetividad contenida (y negada en el discurso de UJM). Si entendemos las estructuras como elementos reiterativos que conforman el sentido explícito del texto, seis son las que han sido fundamentales en la publicación de UJM, y que por su reiteración en los diferentes tomos, lo seguirán siendo en futuras publicaciones. La primera estructura es la intención explícita de UJM: enf...

Un apunte, pensando en Medellín del Ariari

Estiró la mano. Ella sola buceó entre la espesura del calor y, al acercarse al vaso, el vaho del hielo le alcanzó a producir un pequeño escozor. En ese instante de pocos centímetros, antes de posarse sobre la superficie del vidrio, evocó un pasado imaginado en el que caminaba por una playa, sola, con un vestido ligero que le permitía sentir con fuerza el frío de la brisa que barría la superficie. El recuerdo se esfumó. Frente a sus ojos y hacia sus labios, ahora, se acercaba el vidrio modelado conteniendo el agua con hielo. Un frescor quedaba iniciado en su mano derecha, como queriendo reptar por su brazo, y empezaba a deslizarse por entre sus labios. Desde el centro que conformaba el cristal, y más allá de él, se desplegaba la apremiante aridez, de la cual todo parecía querer testificar: el vestido de flores tristes que envolvía su piel; la mecedora oxidada sobre la cual reposaba; la tierra seca pero aún con matojos de hierba triste; los límites de las callejuelas alguna vez traz...