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The Power of Parable, de John Dominic Crossan - Reseña Personal (1)

Publico esta reseña personal, o apunte-reseña, en dos partes. Esta, la primera, y la segunda y final, el próximo viernes... TRADUTTORE, TRADITORE: Apunte-reseña (1) John Dominic Crossan. The power of parable. How fiction by Jesus became fiction about Jesus . New York: HarperCollins Publisher, 2012. ( El poder de la parábola: Cómo la ficción de Jesús se hizo ficción sobre Jesús . Madrid: Editorial PPC, 2014. Traducción de Federico Pastor Ramos). Para empezar, una advertencia. Lo que escribo no es habitual para una publicación académica: ofrecer una reseña entrelazando, de manera indebida, la experiencia personal. En un primer nivel, el lector encontrará, en lo fundamental, ciertos relatos de índole personal, y tras ellos , la reseña académica propiamente hablando (por cierto, y para el caso de la obra de John Dominic Crossan: si quisiera el lector encontrar el relato de índole personal tras su obra académica y de divulgación, le aconsejo la lectura de A Long Way from Ti...

Razones

Porque cada pájaro estaba embozado bajo un violento azul, intolerable para mis ojos criados en sótanos. Porque allí encontré, en los primeros años, los eternos manuscritos que machacaban, como si fueran fruta exquisita, a los imbéciles y sus minutos. Porque fueron sus expectoraciones las que arrojaron contra los cristales pedazos de pleura para saludar a los viandantes, decorando con alcantarillas las escaleras que subían a sus escritorios. Porque en los pezones de cada uno colgaron llaves de cárceles con sonajeros embadurnados de la roja leche de las salamandras. Porque tras su huella cayó un fuego, que se extinguió en la carpeta del burócrata. Porque empozó el maíz en el nudo de algún abismo, que ni siquiera tuvo el privilegio de ser el último. Porque aún así alargó la sombra, con necedad y paso cojitranco, como mendigando las merecidas miserias. Porque picoteó, de la sequía a la ceguera, atrayendo la atención de la indiferente estrella. Porque alzó orgullosa sus intestinos, atizand...

En tanto

En cualquier lugar del planeta, en cualquiera de sus grandes ciudades, y, para ser más preciso, en cualquiera de sus múltiples esquinas, alguien se encuentra presto a cruzar la calle, una vez el indicativo del tráfico así lo indique. Dentro de un minuto, todo lo imaginable podrá pasar en su vida, de la que ahora es el brotar de una madeja. Cada gesto, cada paso, cada circunstancia, tanto propia como ajena, estará preñada de posibilidades o imposibilidades, hasta que al fin, en un tiempo del que nada sabemos pero que aparecerá en el momento menos esperado, los hilos de la madeja se disolverán. Termina el suspenso. Termina el minuto concedido. Termina la pausa. Diez segundos antes, ese alguien ve fugazmente su rostro reflejado en un automóvil que pasa cerca de su acera: el semblante está vacío.

De la antípoda

Sé que mi vida es mediocre, por completo. Mi vida es, y ha sido desde mi infancia, la implantada rutina, buscando evitar las inquietudes de lo inesperado, o de la aventura. Mi profesión es un ir y venir predispuesto, que me permite cumplir, pulcro, horarios fijos con sus responsabilidades, y redactar informes precisos. Mi vida afectiva es perfecta: nunca lo he hablado con mi pareja, pero desde los primeros años construimos pactos silenciosos donde, de puertas para adentro, los comentarios fáciles y las labores distribuidas nos permiten, por lo normal, ni amarnos en exceso ni despreciarnos con desespero, como si cada uno fuera un gato del otro. Lo mío no es resignación ni apatía. Algunas personas que alguna vez fueron cercanas –por eso me alejé de ellas: su amistad era excesiva e invitaba a la discordancia– así me lo señalaron. No les di la razón, aunque en aquel momento sin saber por qué. Con todo mi vida, perfectamente apagada, a no ser por el murmullo que inevitable deja cualqui...

Copy-Paste: Subrayados del derrumbe (y 2)

Achebe Chinua: Todo se derrumba . Termino lo iniciado la semana pasada: algunos de mis subrayados. De la espera: (extracto del sexto capítulo) Todavía no habían llegado los luchadores, y los tamborileros dominaban la situación. También ellos estaban sentados frente al gran círculo de espectadores, frente a los ancianos. Detrás de ellos estaba el árbol bómbax, enorme y antiquísimo, que era sagrado. En aquel árbol vivían los espíritus de los niños buenos que esperaban a nacer. En los días de diario las mujeres jóvenes que querían hijos iban a sentarse a su sombra. Había siete tambores y estaban ordenados por tamaños en un largo cesto de madera. Tres hombres los golpeaban con palillos e iban febrilmente de un tambor a otro. Estaban poseídos por el espíritu de los tambores. De la colonización: (extracto del capítulo 20) — ¿Entiende el hombre blanco nuestras costumbres acerca de la tierra? — ¿Cómo va a entenderlas, cuando ni siquiera habla nuestro idioma? Pero dice que nue...

Copy-Paste: Subrayados del derrumbe (1)

En 1958 Achebe Chinua , escritor nigeriano, publicó el estremecedor Todo se derrumba. Todo es como una lenta erosión, apenas perceptible en principio, que invade el ánimo hasta el cataclismo final. Algunos de mis subrayados favoritos por diversos motivos (que no vienen aquí al caso). (Los subtítulos, míos): Del padre: (extracto del segundo capítulo) Okonkwo llevaba a su familia con mano dura. Sus mujeres, especialmente las más jóvenes, vivían en un temor constante de sus estallidos, igual que sus hijos pequeños. Es posible que en el fondo Okonkwo no fuera cruel. Pero toda su vida estaba dominada por el temor, el temor al fracaso y a la debilidad. Era algo más profundo y más íntimo que el temor a los dioses malignos y caprichosos y a la magia, que el temor a la selva y a las fuerzas de la naturaleza, malévolas, de dientes y garras rojos. Los temores de Okonkwo eran peores que todo eso. No eran externos, sino que yacían en lo más hondo de su ser. Era el temor a sí mismo, a que ...

Copy-Paste: Casa de Citas

Prestigio: -Estos mil francos– dijo Bixiou –me demuestran que nuestro amigo Lucien vive con la Torpille… -¡Qué pérdida irreparable para la élite de las letras, de la ciencia, del arte y del a política! –dijo Blondet–. La Torpille es la única ramera que tiene madera de cortesana; no está estropeada por la instrucción, no sabe leer ni escribir: nos había comprendido. Con ella habríamos proporcionado a nuestra época una de esas magníficas figuras aspasianas que caracterizan los grandes siglos. Observen cómo la Dubarry destacó oportunamente en el siglo dieciocho, Ninon de Lenclos en el diecisiete, Marion de Lorme en el dieciséis, Imperia en el quince y Flora durante la república romana, a la que dejó su herencia, ¡que le permitió pagar la deuda pública! ¿Qué serian Horacio sin Lidia, Tibulo sin Delia, Catulo sin Lesbia, Propercio sin Cintia y Demetrio sin Lamia, que constituyen el motivo de su actual celebridad. (…) ¡Ah, qué pérdida! Debería abrazar a su siglo entero, y se limita a ha...