Ir al contenido principal

Del Cuaderno Morado (y 5)

*
Quien escribe con lento murmullo, quien lee con frágil paso, al hacer frente al espejo escucha la pregunta que la imagen le devuelve: "Dime, ¿quién eres tú, sólo, tú mismo y sin nombre?" Así redactada, como la redactó Tolkien en boca de Tom Bombadil, es la gran pregunta. Las palabras que se recitaban en la sala de la doble Maati (en El libro de los muertos): "¿Quién eres tú? ¿Cómo te llamas?"
*
Días contemporáneos, en una caricatura. Olafo camina con su hijo, y revela: "El secreto es destruir antes de que te destruyan". Inquieto el hijo, Hamlet, pregunta: "¿Y si el otro ni siquiera piensa destruirte?". Con calma y firmeza, el padre aclara: "Es el riesgo que debes correr".
*
Habitar la tierra, titula Helio Gallardo uno de sus libros. Cama, Mesa, Juego, las tres habitaciones -digo yo- de toda casa común. En cada una, un viaje, un viajero: al filo de la madrugada un Ulises parte, para después de mil noches y una volver a ellas, dejando una evocación feroz en su nostalgia para los herederos.
*
Martín orina, en la orilla del océano terroso que es la pampa. Pilar Ternera, sosteniendo en el regazo a Aureliano Babilonia, siente el regreso de los manantiales primarios del tiempo. El verticalísimo crescendo del Boléro de Ravel. Todo junto es un nombre desconocido, más exacto y honrado que el ennuí.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Jesús, cuerpo sin órganos (2)

El pasado 30 de enero me detuve a comentar el prólogo e introducción de la obra del autor mexicano.Retomo, para referirme a su primer capítulo. Fuente: Villalobos Mendoza, Manuel. Jesús, cuerpo sin órganos en el evangelio de Marcos . Madrid: Editorial Trotta, 2024. Capítulo 1: La familia queer de Jesús (Mc 3, 20-35; 6, 1-6) [pp.31-60] Como entrada, realizo un breve recorrido sobre la exposición del capítulo . Éste se motiva desde una afirmación de Joel Marcus en su exégesis sobre el evangelio de Marcos, a propósito de la dureza con la que se trata a la familia de Jesús y la pregunta de la razón para ello. En continuidad con esta inquietud, Villalobos propone analizar “la actitud negativa de Jesús para con su familia”, e indica que, “en cuanto CsO, derriba [o transtorna] dos de las instituciones sagradas del mundo bíblico: el sistema religioso opresor (…) y su propia familia patriarcal”, y genera “nuevas alianzas y ensamblajes de cara a la nueva casa/familia/parentesco de Jesús” [JcO ...

EN TANTO LLEGA LA MUERTE: Vuelta de hoja sobre Un judío marginal, de John P. Meier (2)

2. Seis estructuras. Lo escrito la semana pasada bien puede considerarse una subjetividad contenida en UJM (el acrónimo de Un Judío Marginal que aquí uso): el enunciador del discurso se presenta, en UJM, como aquel que hace una verdadera aproximación científica (porque es objetiva, expulsando su subjetividad) y lo más completa posible a su objeto de estudio, el Jesús histórico. Tal es la razón de fondo de tres imágenes (laguna, margen, cónclave) que el lector encuentra, y seguramente encontrará, en los actuales y futuros tomos de UJM. Pero UJM contiene, además, estructuras , moldeadas desde aquella subjetividad contenida (y negada en el discurso de UJM). Si entendemos las estructuras como elementos reiterativos que conforman el sentido explícito del texto, seis son las que han sido fundamentales en la publicación de UJM, y que por su reiteración en los diferentes tomos, lo seguirán siendo en futuras publicaciones. La primera estructura es la intención explícita de UJM: enf...

Un apunte, pensando en Medellín del Ariari

Estiró la mano. Ella sola buceó entre la espesura del calor y, al acercarse al vaso, el vaho del hielo le alcanzó a producir un pequeño escozor. En ese instante de pocos centímetros, antes de posarse sobre la superficie del vidrio, evocó un pasado imaginado en el que caminaba por una playa, sola, con un vestido ligero que le permitía sentir con fuerza el frío de la brisa que barría la superficie. El recuerdo se esfumó. Frente a sus ojos y hacia sus labios, ahora, se acercaba el vidrio modelado conteniendo el agua con hielo. Un frescor quedaba iniciado en su mano derecha, como queriendo reptar por su brazo, y empezaba a deslizarse por entre sus labios. Desde el centro que conformaba el cristal, y más allá de él, se desplegaba la apremiante aridez, de la cual todo parecía querer testificar: el vestido de flores tristes que envolvía su piel; la mecedora oxidada sobre la cual reposaba; la tierra seca pero aún con matojos de hierba triste; los límites de las callejuelas alguna vez traz...