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Casa de citas

Lupanar: Con aquellos hoy borrados amigos, insoportables señoritos de la buena sociedad malagueña, visité una cálida noche un precioso prostíbulo cercano al mar. No sin cierto temor, que perdí a los pocos minutos, penetré -era la primera vez que lo hacía- en aquella casa mediterránea de Venus, verdadero jardín donde sus morenas hijas andaluzas resaltaban, casi desceñidas de todo velo, entre macetas de geranios y claveles violentos, el mareante aroma de las albahacas, magnolios y jazmines. Una parra corría su verde toldo a mitad de los muros que velaban las puertas de sus alcobas misteriosas con cortinillas de colores. En el centro de aquel patio-jardín se derramaba un cenador agobiado de rosas gualdas y carmines. Bajo él, un guitarrista volcado sobre el hoyo de su guitarra, rasgueaba en sordina para unos marineros prendidos a los cuellos y torsos bronceados de sus elegidas. Poco a poco nos fuimos acercando con las nuestras, formando al fin una alegre fiesta de amor, en la que el cante,...

Jesús, cuerpo sin órganos (2)

El pasado 30 de enero me detuve a comentar el prólogo e introducción de la obra del autor mexicano.Retomo, para referirme a su primer capítulo. Fuente: Villalobos Mendoza, Manuel. Jesús, cuerpo sin órganos en el evangelio de Marcos . Madrid: Editorial Trotta, 2024. Capítulo 1: La familia queer de Jesús (Mc 3, 20-35; 6, 1-6) [pp.31-60] Como entrada, realizo un breve recorrido sobre la exposición del capítulo . Éste se motiva desde una afirmación de Joel Marcus en su exégesis sobre el evangelio de Marcos, a propósito de la dureza con la que se trata a la familia de Jesús y la pregunta de la razón para ello. En continuidad con esta inquietud, Villalobos propone analizar “la actitud negativa de Jesús para con su familia”, e indica que, “en cuanto CsO, derriba [o transtorna] dos de las instituciones sagradas del mundo bíblico: el sistema religioso opresor (…) y su propia familia patriarcal”, y genera “nuevas alianzas y ensamblajes de cara a la nueva casa/familia/parentesco de Jesús” [JcO ...

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Conversación: Asombraba ver que teniendo mucho ingenio no injuriaba jamás con chanzas esas charlas tan dispersas, tan incoherentes, tan tumultuosas, en esa maledicencia temeraria, en esas decisiones ignorantes, en esas groseras bufonadas, en ese vano ruido de palabras que en Babilonia recibía el nombre de conversación.   Fuente : Voltaire, “El tuerto”, en: Cuentos . Barcelona: Hyspamérica Ediciones Argentinas, 1987, p.13.   Plenitud:   Y era de veras un milagro que dos personas tan parecidas, y sobre todo tan solas en el mundo, se estuvieran cruzando allí, sobre el mar, bajo la luna, que sus pasos coincidieran justo en ese mismo viaje y en ese mismo barco del que bajaron cogidos de la mano, enamorados y listos a pasar juntos el resto de su vida.   Fuente : Constaín, Juan Esteban. Cartas abiertas . Bogotá: Penguin Random House, 2022, p.29.

Casa de citas: 29 de febrero

Fuente : Constaín, Juan Esteban. Cartas abiertas . Bogotá: Penguin Random House, 2022. pp.23-24. Piedras de Fuego es el único sitio del mundo en el que todos los años, sin importar cuál sea bisiesto y cuál no, hay un 29 de febrero, ese es el único día que no se puede suprimir del calendario, todos los demás sí. Por eso existe la tradición, en Navidad, de escoger al azar un día del siguiente año que debe ser sacrificado y que no ocurre ni cuenta, que desaparece para darle su lugar al 29 de febrero, que es el día del año en el que también celebran su cumpleaños todos los que cumplían en esa otra fecha degradada y abolida por tan noble causa. Así se mantiene el régimen de los años bisiestos; así nadie se queda sin celebrar un año más de vida.

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La referencia, en la fuente. El nombre de la entrada, la plabra que me evoca. Cultura: Era muy culta, sí, pero eso era lo de menos, la cultura se consigue viajando o hasta leyendo, reconoció con un aire de repugnancia, y casi nunca sirve para nada, o solo sirve cuando está en buenas manos: cuando hay eso que antes se llamaba “el espíritu”, cuando hay alma y sobre todo cuando hay bondad: cuando la cultura o la ilustración o el refinamiento no son, como casi siempre suelen serlo, un pretexto para la vanidad, para la intriga y el resentimiento y la maledicencia, un disfraz de la amargura, de la envidia, de la mezquindad. En esos casos, tan frecuentes, la cultura es un lastre, el tizón de los peores defectos. Fuente : Constaín, Juan Esteban. Cartas abiertas . Bogotá: Penguin Random House, 2022, 50-51. Previsión: Hilaba la mujer para su esposo /la mortaja primero que el vestido; /menos le vio galán que peligroso. Fuente : Quevedo, Francisco. Antología poética . Editado por Jauralde Pou. Mad...

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La referencia, en la fuente. El nombre de la entrada, la plabra que me evoca. Actualidad: Descubrió entonces que el interés de la gente por la actualidad es una ilusión: la novela resignada que todo el mundo lee y escribe a la vez mientras se le van yendo los días por entre las manos. Fuente : Constaín, Juan Esteban. Cartas abiertas . Bogotá: Penguin Random House, 2022, p.55. Putrefacto: El putrefacto, como no es difícil deducir de su nombre, resumía todo lo caduco, todo lo muerto y anacrónico que representaban muchos seres y cosas. Dalí cazaba putrefactos al vuelo, dibujándolos de diferentes maneras. Los había con bufandas, llenos de toses, solitarios en los bancos de los paseos. Los había con bastón, elegantes, flor en el ojal, acompañados por la bestie. Había el putrefacto académico y el que sin serlo lo era también. Los había de todos los géneros: masculinos, femeninos, neutros y epicenos. Y de todas las edades. Fuente : Alberti, Rafael. La arboleda perdida . Barcelona: Galaxia Gut...

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Oficio: ¿Era un historiador? ¿Un novelista? Era eso y mucho más: un espiritista y un zurcidor de fantasías, un coleccionista de fragmentos de la vida que a nadie le importaban, ni siquiera a sus protagonistas, y en los que muchas veces está una inesperada explicación del universo, “más o menos”, según sus propias palabras, o por lo menos la explicación de un destino, de una tragedia, de un instante, de una decisión que no solo implicaba a quienes la tomaron sino a muchos otros, acaso desconocidos y ajenos a ella, como si todo por debajo de la vida estuviera conectado, como si el mundo fuera un tapiz y cada hilo que se remueve o que se quita en el revés lo arrastrara todo consigo, las claves de cosas que pasan al otro lado de la Tierra, ondas tenues que vibran y llegan a algún lugar muy lejos, una botella de náufrago. Esa era su teoría: que hay que ir recogiendo y guardando los restos de todo, sus escombros. Y cuando uno junta eso, decía, allí está la verdadera trama de la vida. Fuente ...

Jesús, cuerpo sin órganos (1)

En uno de los espacios en los que participo, nos hemos dedicado a leer algunas obras en torno de Jesús. Este año nos dedicaremos al ensayo de Manuel Villalobos. Con esta excusa, una vez al mes presentaré mi resumen-reflexión de los capítulos de su libro. Aquí, la primera entrega: Fuente: Villalobos Mendoza, Manuel. J esús, cuerpo sin órganos en el evangelio de Marcos . Madrid: Editorial Trotta, 2024. Sesión 1: Prólogo (Xavier Pikaza) [11-20], e Introducción [21-30]   Quienes nos acercamos a los planteamientos de Villalobos en Jesús, cuerpo sin órganos … [JCO, de ahora en adelante], recordamos de inmediato su anterior escrito, Cuerpos abyectos en el evangelio de Marcos . En ambos, como biblista busca comprometerse “con las nuevas voces emergentes que se resisten a ser invisibles” [ Cuerpos abyectos …, 11], desde un antiguo aprecio por Marcos, ese evangelio quebrado, caído y mutilado que deshace su cuerpo y trasgrede fronteras [ Cuerpos abyectos …, 14-18]. El exégeta Villalobos ens...

Arriba, abajo

  1. La primera taza de café, justo antes de comenzar la mañana. Gemelas siamesas entrelazadas, esa taza y esa mañana. En la penumbra, el abuelo encendiendo los fogones para iniciar el origen, como en tantas otras madrugadas cuya presencia jamás vas a palpar de nuevo. El hágase del tiempo primigenio se encarna en los pasos lentos de los morrocoyes del patio de adentro, para apacentar el poco antes del resplandor que alzará entremezclados en copas de tumultuoso follaje, el primer alborozo de pájaros y las claridades mensajeras del primer calor. El agua hierve y reposa enseguida. Con ella y en ella, se sosiega el polvo del café, y fluye luego a cuatro pequeños pocillos para alzarse de ellos con su oloroso vaho, esparciendo su aroma por toda la casa como la cal que con cuidado esparce sobre las espesas paredes el viejo obrero que cada año las recompone, y aún un poco más allá, hasta la carrilera que saluda a la verja principal y conserva el paso invisible de los cuatro vecinos que ya ...

Casa de citas: Del origen de los cuentófagos

Las citas las tomo de: Ruth Behar, Cuéntame algo, aunque sea una mentira: Las historias de la comadre Esperanza. FCE, México, 2009. (...) El otro dice, ¿qué te voy a platicar? Y uno le contesta: pues platícame algo, aunque sea una mentira. Porque uno de por sí es feo. Y luego, si uno está haciendo mala cara, es peor. Para no estar uno serio, no estar tan feo, es mejor platicar una mentira y reirse un poco. (p.26) (...) En la cocina pintada de color verde hierbabuena, Esperanza me recordó que las historias son para ser contadas en la noche, por el puro placer de llenar el tiempo. Me hizo recuperar la fe en el poder de las historias para crear vínculos entre desconocidos, para sanar las heridas, para cruzar las fronteras, para transformar el desespero en esperanza, para encantar al desencantado. (p.34) (...) Esa es una gran lección antropológica que me enseñó: no podemos vivir sin historias. Nuestra necesidad de ellas es tan grande, tan intensa, tan esencial, que perderíamos nuestra con...

Casa de citas: La arboleda perdida (10)

Las citas provienen de La Arboleda Perdida (Barcelona: Galaxia Gutenberg, Círculo de Lectores, 2003. Parte 1 y Parte 2) de Rafael Alberti. El título que acompañan al fragmento transcrito es mi propia arbitrariedad, que así imagina lo que contiene la palabra propuesta.   Persistencia:   Y una larga memoria, de la que nunca nadie podrá tener noticia, errará escrita por los aires, definitivamente extraviada, definitivamente perdida. (pp, 16)   Presencia: Todo ella allí como un recuerdo: los pájaros rondando alrededor de árboles ya idos, furiosos por cantar sobre ramas pretéritas; el viento, trajinando de una retama a otra, pidiendo largamente copas verdes y altas que agitar para sentirse sonoro; las bocas, las manos y las frentes, buscando donde sombrearse de frescura, de amoroso descanso. Todo sonaba allí a pasado, a viejo bosque sucedido. Hasta la luz caía como una memoria de la luz, y nuestros juegos infantiles, durante las rabonas escolares, también sonaban a pe...

Meditación frente al teléfono de Marilyn Monroe

El dato: un teléfono del siglo pasado. Hijo de dinosaurios que durante milenios fueron macerados en hornos tectónicos que alimentaron con sus líquidos las fabulosas máquinas destinadas a borrar lo que alguna vez fue este suspiro de miradas que alimentó alguna escritura al borde del abismo. Ahora guarda las palabras secretas, huellas fantasmales y entrecortadas como lazos desenhebrados por la desdicha de ese alguien que jamás contestará al otro lado, en tanto que de éste, el repiqueteo recuerda el tocar de los cuervos en la ventana que por milímetros te separa de tu pesadilla. Sigue allí, denso en su presencia vigilada por el anticuario, anhelando la sensatez de un buzo sumergido entre sus cables y cansados metales que recoja el vaho náufrago de las sílabas amorfas entre golpes discordantes de una voz que ruega por ser de nuevo creada e insuflar aliento a uno o dos segundos del antes del abismo.

Esbozo del origen

  Todos hemos nacido en Cúcuta. Como todos, con el tiempo dejamos que se fueran descomponiendo los tenues hilos que sostenían la niñez, hasta que al fin de ella sólo quedó el sostén vacío de los calores que la acompañaban. De su natural descomposición, hubo quienes la cercaron con podredumbres tempranas, o quienes la ilusionaron, sin razón, con flamas de circo. Los más, dejaron su agrietado y cansino nombre en esas calles, cuyos nombres perdieron sentido en medio de tanto miedo cebado por los diosesitos habitantes de las vitrinas hinchadas. He dicho Cúcuta. Bien podría ser Teorama o Toledo, Ocaña o Sardinata, incluso rompiendo las arbitrarias fronteras, podría decir Maracaibo o Cartagena, San Cristóbal o Bogotá, Bremen o New York, Canberra o Shangai. No importa. Igual, todos hemos nacido en Cúcuta, porque sí, porque así son las cosas, el día en que te das cuenta del cenizario que queda entre manos.

Para hacer un poema

Con mucho de vanidad, poco más de dos o tres meses atrás buscaba un consejo poético. Entre la información de google, los correos-e de inmediata respuesta y las responsabilidades crecientes de mi trabajo en su modo virtual, me vi desbordado, y el consejo buscado aún no se dibujaba en la pantalla de mi vieja latop. Un viaje providencial para atender asuntos de un familiar me dio un respiro. Llegué a una casa de campo en tierra fría, con muchísima dificultad en su señal de internet. El breve y anhelado tedio me llevó al armario donde encontré algunas viejas revistas literarias, y sin buscarlo, me asaltó la página que reproducía los consejos de Tzara para hacer un poema. Precisos, iluminados y perentorios me parecieron aquellos versos traducidos. Sin pérdida de tiempo y tijera en mano, bajé al pueblo y busqué uno de los tres locales que ofrecían servicio de internet. La niña que atendía el local empalideció. De inmediato me asignó uno de los cubículos, mientras que con discreción se ave...

Casa de citas: La arboleda perdida (9)

Las citas provienen de La Arboleda Perdida (Barcelona: Galaxia Gutenberg, Círculo de Lectores, 2003. Parte 1 y Parte 2) de Rafael Alberti. El título que acompañan al fragmento transcrito es mi propia arbitrariedad, que así imagina lo que contiene la palabra propuesta. Sobre Ernesto Cardenal Nada más emocionante, y hasta gracioso, ver la imagen fotografiada de este poeta sacerdote [Ernesto Cardenal], más en cuclillas que arrodillado a las plantas del Papa Juan Pablo II, recibiendo la condena de éste por ser ministro de una revolución que Su Santidad hubiera preferido enganchada más bien a aquellos mismos que en complicidad con Somoza asesinaron a Sandino. (sp, 343). Sobre Miguel de Unamuno León Felipe, un día (…) me dijo que Unamuno, cuando llegó por primera vez de su País Vasco a la meseta de Castilla, quiso advertir a Dios de su presencia en medio de la solitaria llanura. "¡Dios, Dios, Señor Dios, que ha llegado Unamuno! Soy Miguel de Unamuno. ¡Aquí estoy!" El cielo esta...

Casa de citas: La arboleda perdida (8)

Las citas provienen de La Arboleda Perdida (Barcelona: Galaxia Gutenberg, Círculo de Lectores, 2003. Parte 1 y Parte 2) de Rafael Alberti. El título que acompañan al fragmento transcrito es mi propia arbitrariedad, que así imagina lo que contiene la palabra propuesta.  Fantasma: - Aquí no queda nadie. De aquí todos se han ido – me respondió la voz del jardinero… (sp, 250) Nocturna: Influido por no se qué exposición, vista en Madrid, de malos paisajes pintados con luz de luna, quise yo ensayar lo mismo marchándome, sigiloso, de mi casa, una noche de claro plenilunio a horas que supuse que mis padres dormían. (…) Cuando llegada la mañana mostré a los de mi casa mi Puerta de Alcalá iluminada por la luna, separando a uno de mis hermanos, al mayor, que sonreía burlonamente, le dije: - Para que veas tú también que se puede salir de noche sin necesidad de ir de putas. (pp, 134-135). Oscura: Como mi padre siempre andaba de viaje por el norte de España, representando no ya los vinos suyos,...

Casa de citas: La arboleda perdida (7)

Las citas provienen de La Arboleda Perdida (Barcelona: Galaxia Gutenberg, Círculo de Lectores, 2003. Parte 1 y Parte 2) de Rafael Alberti. El título que acompañan al fragmento transcrito es mi propia arbitrariedad, que así imagina lo que contiene la palabra propuesta. Alimento (o Evocación de Rebeca Buendía) De niño, arrancándola con las uñas, me comía la cal de las paredes, alimento que aún perdura en la corriente de mi sangre, que ilumina, oculto, mis médulas. (sp, 307) Aventura: La verdad es que nada existe como soltar la poesía al viento, cantarla, modularla, llenando los oidos del alma de la gente, en medio de una plaza, junto al mar, en un lugar cualquiera. Hasta la poesía más difícil, o hermética, puede cavar, abrir un pozo resonante, en los oidos de la gente, como yo lo he hecho leyendo la Fábula de Polifemo y Galatea en medio de un acfé al aire, dejando perplejos a los que me escucharon. Hacer lo mismo que el viento, que va arrastrando por ahí su bello y tumultuoso silabario… ...

Casa de citas: La arboleda perdida (6)

Las citas, palabras de Rafael Alberti en La Arboleda Perdida (Barcelona: Galaxia Gutenberg, Círculo de Lectores, 2003. Primera parte-pp- y segunda parte -sp-)...   Besos: Ha estallado el furor, el frenesí, el delirio. Brama en la oscuridad, rompiéndose contra los muros, el espanto crujiente de los besos. Sangran los labios acoplados en las gargantas. Las lenguas se prolongan, se hinchan, rebasando la medida de la boca. Los ojos se vuelven del revés. Resbalan hasta las orejas. O suben al centro de la frente. Y ya es de pronto un solo ojo que mira con las dos pupilas. Un estertor doliente y prolongado nos llega de lo más remoto. Son los rinocerontes que se besan. Se rajan los vitrales. Se agrietan las paredes. El pavimento se levanta en una sísmica sacudida. Son los besos taladros. Los besos clavo. Los besos tornillo. Los besos alicate. Los besos bisturí. Como chupones. Como valvas. Como tremendas sanguijuelas. Devoradores. Mudos. Sonoros. Ensordecedores. Agotadores. Moribundos. En ...

Casa de citas: La arboleda perdida (5)

Las citas provienen de La Arboleda Perdida (Barcelona: Galaxia Gutenberg, Círculo de Lectores, 2003. Parte 1 y Parte 2) de Rafael Alberti. El título que acompañan al fragmento transcrito es mi propia arbitrariedad, que así imagina lo que contiene la palabra propuesta.  Reliquia: Visitaba con mi hermano Agustín [En Medina del Pomar] su hermosa colegiata. El la iglesia, el viejo sacristán (…) se detuvo, solemne, ante el sagrario del altar mayor: un áureo y relampagueante joyel rodeado de reliquias. - Aquí se encierra -susurraba, despacio, el vejete- la esquirla de un hueso de san Francisco. Aquí un diente de san Blas, abogado de los dolores de muelas. Aquí una aguja de la Virgen. Aquí una lágrima de San Juan. Aquí… Se calló, de pronto, dejándonos suspendidos el aliento. Había llegado al  centro del sagrario. Junto a su dedo, romo y sucio, resplandecía con más vigor el pequeño aposento de otra reliquia. - Aquí… ¿a que no saben ustedes lo que hay? Gran silencio interrogativo por ...

Casa de citas: Rafael Alberti: La arboleda perdida (4)

Las citas provienen de La Arboleda Perdida (Barcelona: Galaxia Gutenberg, Círculo de Lectores, 2003. Parte 1 y Parte 2) de Rafael Alberti. El título que acompañan al fragmento transcrito es mi propia arbitrariedad, que así imagina lo que contiene la palabra propuesta.   Herencia:   Se llamaba Servando del Pilar. Su padre era basurero, un bonísimo hombre que salía al alba con un saco a retirar los desperdicios y suciedades de las casas. Yo estuve una mañana en la que él vivía con su hijo Servando y quedé asombrado y conmovido. Una mesilla y un catre fue cuanto pude descubrir en la lobreguez húmeda del cuartucho que componía toda la vivienda. Aquel pobre sencillo y verdaderamente santo se ufanaba de la vocación de su hijo, para quien trabajaba desde la madrugada en tan humildísimo oficio, soñando buenamente en que algún día su pequeño pintor llegara a cambiárselo por unos pocos años de merecido bienestar y reposo. (pp, 129) Testamento:   Cuando me muera, si es que a mi...